Fundación AMÁS

Día Mundial del Perro: el impacto de estos animales en el bienestar de personas con discapacidad

Dos personas en la terapía canina.

En el Centro Nuevo Parque Polvoranca, en Leganés, hay momentos en los que el ambiente cambia de forma evidente. El equipo de Fundación AMÁS lo percibe en cuanto llegan los perros de la Asociación IAA Mokami. La presencia de estos seres vivios de cuatro patas genera un clima de confianza y bienestar en las personas con discapacidad intelectual del centro.  

Cada semana, la Asociación IAA Mokami llega con su equipo de peludos para realizar sesiones de terapia asistida junto a AMÁS. Lo que ocurre allí es una historia de emociones, gestos y pequeños descubrimientos personales. Camila del Castillo, presidenta de Mokami, lo nota en cada sesión.  

Mientras observa cómo las personas se acercan a los perros, comenta que la presencia del animal cambia el espacio sin necesidad de hacer nada extraordinario. Habla del olor, del tacto del animal o de esa nariz húmeda que parece decir “estoy contigo”.  

Un bonito vínculo entre humanos y animales  

En una de las sesiones, una persona coloca una pinza en el arnés del perro. Otra pega una pegatina en su lomo. Otra pasa un aro por encima del animal. Son actividades sencillas, pero detrás de ellas se activan habilidades que a veces cuesta trabajar en otros entornos, como pueden ser la motricidad fina, la gruesa, la comunicación o la autoconfianza. 

Camila, que acude semanalmente con estos animales al centro, explica que cuando el perro se acerca, muchas personas quieren abrazarlo, acariciarlo o darle un beso. “Es como un bálsamo”, puntualiza.  

Por su parte, Nora Domínguez, psicóloga de Fundación AMÁS, explica que el impacto emocional en las personas con discapacidad es evidente, ya que “están más sonrientes, más participativas y con más iniciativa”. 

Para Nora, estas sesiones encajan con el objetivo principal de la Fundación. “Al final nuestro objetivo es proporcionar oportunidades para desarrollar las capacidades de cada persona y la terapia asistida con animales es una bonita forma de conseguirlo”, recuerda.  

También destaca algo que a veces pasa desapercibido. Este tipo de animales son una especie de ‘puente social’ que facilitan habilidades sociales como el trabajo en equipo, el respeto de turnos o la comunicación entre personas que, en otros contextos, pueden sentirse más inseguras o menos conectadas con su entorno. En definitiva, en palabras de Nora, “muestran sus emociones de una forma más natural que en otros entornos”.  

Félix Cobo, participante en las sesiones, lo cuenta sin rodeos. El mismo asegura que lo que más disfruta  es ese momento en el que el perro se acerca y espera, confiado, a que él le ofrezca la comida. “Le doy la comida a los perros y juego con ellos. Lo que más me gusta es darles de comer”.  

Un recurso profesional que mejora la vida de personas  

En este Día Mundial del Perro, AMÁS quiere reconoce el papel esencial que estos animales tienen en el bienestar y en el desarrollo personal y emocional de las personas con discapacidad. Nuestra colaboración con la Asociación Mokami muestra cómo la unión entre entidades puede transformar un espacio y convertir la inclusión en una experiencia única. 

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