David, Arancha y Yasmina no solo forman parte de la plantilla de profesionales de AMÁS, son el rostro y la voz que da la bienvenida y recibe a cualquier persona que nos visite. Su trabajo es una muestra de cómo la inclusión se construye desde lo cotidiano y desde espacios tan significativos como una recepción.
En septiembre, cuando todo vuelve a ponerse en marcha, su presencia se convierte en la primera señal de que el centro está vivo y preparado para acompañar. Gestionan llamadas, coordinan información, reciben visitas, orientan a familias y profesionales y dan soporte a distintos equipos.
Su capacidad de organización, atención al detalle, responsabilidad y trato con las personas contribuye directamente al buen funcionamiento de los servicios y a ofrecer una atención cercana y eficaz desde el primer contacto. Lo hacen con profesionalidad, con humanidad y con una forma de estar que refleja el compromiso de AMÁS con el empleo digno y con las oportunidades reales.
La recepción como espacio de acogida
En Coimbra, Móstoles, David García lo tiene claro. Cada día busca que quien entra por la puerta se sienta cómodo desde el primer minuto. “Quiero que cuando la gente llegue se sienta cómoda y eso es primordial para un recepcionista porque somos la imagen de la Fundación”, explica. Para él, el equipo con el que trabaja es una parte fundamental de su día a día ya que como cuenta el mismo, “la gente con la que trabajo hace que sea muy humilde, algo que valoro mucho”.
En el Centro de Igualdad y Oportunidades Inclusión Zurita, en Alcorcón, Arancha Sánchez siente la recepción como un lugar que ya forma parte de su vida. “Valoro mucho mi trabajo. Lo que más me gusta es atender a las personas que lleguen”, cuenta. Y añade que “la recepción es mi segunda casa. Aquí me considero muy feliz y valorada”.
En Nuevo Parque Polvoranca, en Leganés, Yasmina Aidi pone el foco en la confianza y la cercanía. “Quiero que, cuando la gente venga a recepción, sienta que está como en casa”, explica. Ella misma afirma que con su trato lo que quiere es que las personas “se vayan agradecidos de haberlos podido ayudar”.
Detrás de cada llamada atendida y de cada visita recibida hay competencias profesionales que resultan esenciales para cualquier organización: habilidades de comunicación, capacidad de gestión, resolución de incidencias, trabajo en equipo y orientación al servicio. Gracias a su desempeño, los centros funcionan con mayor agilidad y quienes llegan encuentran una respuesta rápida, clara y cercana a sus necesidades.
Profesionales que representan lo que somos
Su labor va mucho más allá de abrir una puerta o atender un teléfono. Gestionan información, organizan tareas, coordinan comunicaciones… Son quienes, por ejemplo, generan calma cuando alguien llega por primera vez y quienes permiten seguir con el ritmo diario de cada centro con una profesionalidad que habla por sí sola.
Cada bienvenida, cada gestión y cada conversación son una muestra de competencias, compromiso y responsabilidad. David, Arancha y Yasmina demuestran con su talento que las personas con discapacidad intelectual aportan valor, profesionalidad y resultados a las organizaciones. . Y cada septiembre, cuando todo vuelve a arrancar, ellos ya están ahí para recibirnos con la misma cercanía de siempre, demostrando que el empleo inclusivo es una realidad que fortalece a Fundación AMÁS y a toda nuestra comunidad.
Sus historias son también el reflejo del trabajo que desarrolla el Centro Especial de Empleo de Fundación AMÁS. Un espacio desde el que AMÁS impulsa oportunidades laborales reales y pone a disposición de empresas y entidades profesionales comprometidos, capaces y preparados para desempeñar funciones en distintos ámbitos de actividad. Porque la inclusión genera impacto social, equipos más diversos, cercanos y eficientes.