Fundación AMÁS

Cómo hablar de discapacidad intelectual: claves para un lenguaje preciso, respetuoso y alineado con los derechos 

Una mujer con discapacidad mira a cámara mientras con la mano izquierda hace el gesto de ok, que es muy similar al logotipo de Fundación AMÁS

El lenguaje también construye realidades. La forma en que nombramos la discapacidad intelectual influye en cómo la sociedad mira, entiende y se relaciona con las personas. Por eso creemos que es importante elegir palabras que sean claras, respetuosas y acordes con los derechos humanos.

Por eso, desde Fundación AMÁS, impulsamos el uso de palabras inclusivas, respetuosas y precisas cuando hablamos de discapacidad intelectual. Un lenguaje que, sobre todo, ponga a las personas en el centro y contribuya a derribar estereotipos todavía presentes en la sociedad.

Por qué decimos “personas con discapacidad intelectual”

Durante décadas se utilizaron expresiones como “retraso mental” o “minusvalía”, hoy ya superadas. También han surgido alternativas que evitan nombrar la discapacidad, como diversidad funcional o diversidad cognitiva, pero que, realmente, no se corresponden con los marcos legales ni con el consenso internacional.

La Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad establece claramente la terminología adecuada, que es “personas con discapacidad” y, cuando procede, personas con discapacidad intelectual. La Fundación del Español Urgente, Fundéu RAE, por su parte, también recomienda esta expresión por ser precisa, respetuosa y centrada en la persona.

Nombrar correctamente es reconocer el derecho de las personas con discapacidad intelectual y evitar confusiones. A la hora de hablar, llamar a las cosas por su nombre, con dignidad, también es una forma de inclusión.

La persona, siempre primero

La discapacidad no define a nadie. Por eso hablamos de personas con discapacidad intelectual, evitando etiquetas que reducen o deshumanizan a la persona.

Pautas para comunicarnos de forma inclusiva 

Estas recomendaciones ayudan a construir mensajes más respetuosos y ajustados a la realidad: 

  • Usar términos precisos: La discapacidad intelectual no es una enfermedad. 
  • Evitar infantilizar: Las personas adultas con discapacidad intelectual son adultas. Trátalas por lo que son.  
  • Hablar desde la igualdad: No se trata de “ayudar a personas especiales”, sino de reconocer derechos. 
  • Cuidar el tono: Al usar palabras evita dramatizar (“padece”), exagerar (“son héroes”) o usar condescendencia (“que bien lo has hecho campeón”) . 
  • Escuchar a la persona: Preguntar cómo quiere ser nombrada es la mejor forma de acertar.

Ejemplos prácticos 

Te traemos algunos ejemplos claros, en contextos comunicativos distintos, para que comprendas la importancia de un lenguaje correcto. 

Nombrar bien es incluir 

Hablar bien es incluir. Elegir las palabras adecuadas es una forma de respeto y una herramienta para avanzar hacia una sociedad más justa e inclusiva. Desde Fundación AMÁS seguiremos impulsando un lenguaje que reconozca derechos, dignidad y participación real, porque la inclusión también empieza por las palabras que usamos para comunicarnos.

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