Cada 2 de abril, el Día Mundial del Autismo nos invita a detenernos y mirar con honestidad la realidad de miles de personas y familias. Las cifras respaldan esta mirada. Y es que, en la última década, el número de diagnósticos de personas con autismo ha crecido de forma notable. Según datos que maneja la Confederación Autismo España, se ha pasado de unas 19.000 personas en 2011 a más de 91.000 en 2024.
Ese incremento se ha evidenciado también en el día a día de la Fundación AMÁS, donde ya en atención temprana, casi el 50% de los niños y niñas que reciben tratamiento llegan o reciben ese diagnóstico durante la intervención. Y ese porcentaje, en una población global de más de 600 plazas, supone importantes retos en la forma en que prestamos los apoyos a las personas.
Las cifras globales de este aumento reflejan que hoy se detecta mejor esta condición del neurodesarrollo y que existe una mayor sensibilidad para identificarla. Sin embargo, también pone de manifiesto algo que aún falta: la comprensión de la sociedad no avanza al mismo ritmo que los diagnósticos. Y es precisamente en ese desajuste donde el trabajo de Fundación AMÁS sigue siendo necesario.
Aurora, una niña con autismo que avanza cuando el entorno acompaña
Aurora tiene 8 años y grandes necesidades de apoyo. Su madre, Rocío, recuerda con claridad el momento que llegaron a STEIA, el Servicio de Apoyos a la Infancia y Adolescencia de Fundación AMÁS. Fue, precisamente, en este espacio donde encontró, como ella misma explica, “el apoyo clave” para su hija.
Rocío habla de un trabajo conjunto, de un equipo que reúne “todos los profesionales que puedas necesitar” y de un enfoque que valora por encima de todo la personalización. “Lo que más me gusta de STEIA son las terapias personalizadas e individualizadas”, puntualiza.
Con el tiempo, acompañar a Aurora también le ha transformado a ella. Asegura que su hija le ha enseñado a “vivir más despacio”, a entender que el autismo “es una carrera de fondo” y que tener una niña con esta condición “te hace frenar y aprender a vivir la vida de otra manera”.
En su día a día, cada avance tiene un valor inmenso. Tal y como recalca, “lo que para otros padres puede ser una tontería, para nosotros es un mundo y un logro impresionante”. Ella misma denuncia que la falta de información y comprensión sigue siendo una barrera importante para las personas con autismo. “Si les informamos de cómo tienen que acercarse a ellos y tratarlos, mi hija tendría muchos más amigos”, señala.
A menudo resume esta necesidad con una frase que interpela directamente a todos y todas. “Para que mi hija estuviese mejor, necesitaría que la sociedad la comprendiese un poco mejor”. Y cuando habla de Aurora, “muy cariñosa, alegre y constante con todo lo que hace”, como ella la define, recuerda que todos y todas “somos todos iguales, pero a la vez somos todos distintos”.
La mirada profesional: comprender para acompañar mejor
La experiencia de las familias se complementa con la visión técnica de quienes trabajan cada día con personas con autismo. Laura Velayos, psicóloga y coordinadora de AMÁS TEA, explica que las barreras que encuentran no son solo estructurales, sino también sociales y actitudinales.
En un contexto donde la detección es cada vez más temprana y donde el número de diagnósticos crece año tras año, la necesidad de entornos comprensibles es más urgente que nunca. En este aspecto, Laura describe un escenario complejo, ya que “son múltiples las barreras que nos podemos encontrar y pueden variar según la etapa”.
Fundación AMÁS se adhirió en 2025 al programa piloto PlanTEA impulsado por Plena inclusión España, cuyo objetivo es ofrecer herramientas que permitan mejorar los apoyos dirigidos a personas con autismo, impulsar la formación de las y los profesionales que las acompañan y promover soluciones más ajustadas a las necesidades de cada individuo.
En este contexto surge AMÁS TEA, un grupo multidisciplinar de profesionales de Fundación AMÁS que trabaja para transformar los apoyos y reducir las barreras metodológicas que aún existen. Tal y como explica Laura Velayos, AMÁS TEA es “un grupo que nos estamos poniendo objetivos para mejorar esas barreras metodológicas, dar mejores apoyos y que se den igual en todos los servicios y centros”.
El trabajo del grupo se articula en torno a varios pilares fundamentales. Uno de ellos es la comunicación, entendida como la base para que las personas con autismo comprendan el entorno y dispongan de sistemas alternativos para expresarse “cuando no exista lenguaje oral”, según cuenta Velayos. Otro pilar clave es la comprensión de la conducta, ya que “debajo de ella hay una necesidad, hay unos factores de vulnerabilidad y desencadenantes”. Comprenderla, añade Velayos, “mejora la vida de las personas porque mejora su bienestar”.
A esta mirada se suma también la de Carmen Arias, profesional de Fundación AMÁS, que subraya la importancia de combatir los estereotipos que aún rodean al autismo. Para ella, “el prejuicio principal es la falta de información sobre el autismo. No entender qué es el autismo y pensar que es una enfermedad” sigue siendo una barrera social que es necesario derribar.
Nuestro compromiso como Fundación
En el Día Mundial del Autismo, queremos recordar que la inclusión no es un gesto, es un compromiso. Y ese compromiso se construye cada día en todas las esferas de la vida de las personas. En las aulas, en las familias, en los espacios públicos, en las relaciones sociales y en la forma en que miramos y entendemos la diversidad.
Desde Fundación AMÁS seguiremos acompañando, apoyando y defendiendo los derechos de todas las personas con autismo y sus familias. Porque una sociedad que comprende siempre será una sociedad que incluya.